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jueves, 16 de diciembre de 2010

Une Semaine de Bonté

Hay obras de arte a las que sólo nos podemos limitar a ver en una enciclopedia, hay unas que están en el Louvre, y pues a pagar el viajecito, hay otras en El Prado, en iglesias, otros museos y colecciones privadas.

Hay obras famosas, y con otras nos sentimos identificados, así que cuando llega el día en que las vemos, lloramos o sólo irradiamos felicidad 30 mins después de verla (no lo he hecho por más tiempo) y llegamos con la familia y les contamos lo emocionante que fue tener tal obra a unos metros, o luego será anécdota en plática de amigos. Recuerdo cuando en el 2006 vi un Monet en el Soumaya, jugué con el impresionismo, pero sorprendente no era, sólo fue mi primer Monet.

Y ya se terminó la primera década del siglo XXI, y en este año hubo dos exposiciones interesantes, bueno, hubo más, como Confluencias en el Museo de San Carlos y la de fotografía de La Castañeda (que prometía más), peo dos me llamaron bastante -y sólo a una fui- eran de: Magritte y Max Ernst (a la que asistí).

En agosto de 2010 llegó la expo del surrealista Ernst Une Semaine de Bonté, estuvo en el Museo Nacional de Arte. En este hermoso recinto, de los primeros años del XX, permaneció hasta el 12 de diciembre.

Una Semana de Bondad es una colección de 7 tomos que forman una novela – collage, en las que se exponen pecados capitales y crítica social. Retoma grabados de Gustave Doré y aplica otras ilustraciones, así creando escenas extravagantes y catalogadas entre la realidad y lo onírico (al fin surrealismo).

Y ahí estaba, disfrutando cada cuadro, impactándome con la crítica política y social que tenía como actores principales al León de Belfort, mujeres y un hombre – pájaro que en realidad era Edipo. Entre los elementos se destacan: agua, seres monstruosos y armas.

No me atrevo a hacer un estudio extenso sobre Max, su trabajo está lleno de simbolismos y hay que leer muchísimo sobre su vida y su ideología para poder comprender e interpretar su trabajo. Me limité a admirar su trabajo, y después a frikearme y cuestionar "su creación" cuando supe que sólo hacía los collages y que los grabados eran de novelas decimonónicas francesas, pero esto no demerita sudesatada imaginación.

Hasta parece que desayuné maripositas, porque sentí un #quiensabeque cuando vi el siguiente collage (obra paradigma):

Y aquí estoy yo, disfrutando de los libros sobre Ernst, Remedios Varo y Surrealismo...


Por último, en la instalación, me dieron una inmensas ganas de llorar (pero en la foto estoy riendo).



Bisou,
Ciao.

miércoles, 15 de diciembre de 2010

No mami, no me inyectes...


En esta casa les gusta experimentar, mi padre con el cadáver de un árbol navideño del año pasado, mi hermana y madre - amantes de las Ciencias de la Salud- les gusta lo sick¸ sí, se sacan [sic] sangre, buscan medicina alternativa, y LA NUEVA: se inyectan. En esta ocasión yo fui víctima de sus prácticas sangrientas – diabólicas. Mi madre necesitaba inyectarse X sustancia, y quería que mi hermana que estudia Medicina, pero que muy atrevida no es, la inyectara.

No sé inyectar, bueno sí, sólo a mis compañeros. (¬.¬)

Te enseño, a Talía le falta su dosis de Complejo B, ve como la inyecto. (>.<)

No mami, no me inyectes – dije asustada, y me bajé el pantalón de mi pijama.

Mordí una almohadita y maldije, muchos sabrán que con esa “inyección” les duele hasta el calcetín. Me incorporé, caminé y caminé para que cesara mi dolor y tuitee (qué raro ¬¬#) :

[Ahora que o pienso, era: Señoras que les enseñan a inyectar a sus hijas, experimentando conmigo, errata]

Me senté para terminar de ver Sex & the City 2 (BTW, está palomera), pero empezó un cosquilleo en mi paladar y una necesidad muy grande de agu

a, me levanté en chinga rapidito a exigir, sí, casi gritar “DENME AGUA” y me dieron (-.-)’

El líquido vital, ni tan vital ni tan relajante, porque mis “ANSIAS” aumentaron, una sensación horrible, cosquilleo, dolor en todo el cuerpo, mareos y unos “MALDITOS CÓLICOS” que no eran de Diosito que está en el cielo. Auméntenle respiración acelerada, obviamente taquicardia y unas inmensas ganas de hace pee – pee, y así fue, que no me paré del trono como por 10 mins., porque me adjudiqué incontinencia. Dicen que me ayudó vomitar.

ESTABA ATERRADA.

Salí del baño, y me senté, pero regresaba toda alterada al baño. En realidad esa acción la repetí como 4 veces, porque insisto, pensé que tenía incontinencia, o era miedo, no lo sé.

Mi madre me dijo: ¿No estás exagerando?, y yo le grite, NO, pero no se acerquen a mí, déjenme.

Y mi hermana: Acuéstate, toma Syncol.

Y recostarme no sirvió de nada, me tuve que parar y seguir caminando, pero no podía enderezarme, y fue cuando le hablaron al médico. “Traela, ya o permíteme y ahorita voy”, el doc si sabía lo que me pasaba y lo difícil de la situación. Un posible choque anafiláctico, me dijo y que lo mejor que podía hacer era ir a urgencias, y así lo hicimos.

Cuando llegué tenía los pies y las manos hinchadas, rojas y llenas de ronchas. Sí, era una alergia al medicamento, a ¿Cuál?, ¡Quien sabe!, porque el compuesto era Complejo B y diclofenaco, no era la primera vez, esa fórmula era muy cotidiana para mi, ¿¡QUÉ PASÓ?!, sólo la ciencia lo puede explicar. Me atendieron rapidito, me pidieron que me pusiera un vestidito, así bien perversote, con escotazo en la espalda, ok no. Me dieron un piquetito en la muñeca y estuve en camilla 2 horas, mientras el medicamento entraba a mi cuerpo.

Fue en esas dos horas, donde pensé demasiadas cosas, lloré, extrañé, y tal vez lo que me llevó ahí no fue sólo el medicamento, sino un cúmulo de cositas sentimentales que tengo dentro y otro tanto de preocupación escolar, y un poquitito más por mi exigencia diaria de hacer más y más. Ninguna de las tres cosas están mal, son normales, simplemente no he decidido tomar las riendas, y siempre digo “bueno, antes de que acabe el año”, y ya faltan 15 días, y entonces pienso, "bueno en los primero días del 2011”… y así las cosas.

El susto ya pasó, regresé a casa 2:40 am, lo posteo porque fue una nueva experiencia, nunca había estado como paciente en un hospital, sólo era paciente de consultorio y rayos X. Parece que la vida, me dijo “Ya bájale Talía” y a mi madre y hermana “No mamen” … les dijo algo muy feo que no quiero repetir.

Y así no estoy, ni estaba (me refiero a la virulencia azteca, bueeeh, europea), pero es de Trevor Brown, y ya saben que #estoybienpincheenferma XD

Otra cosa que quiero agregar para mi, es:

Te gusta la Historia de la Medicina, pues aguántate cabrona y no actúes como nenita en el hospital.

Ciao.
Besitos... y
Felices inyecciones.