A mediados de año, en uno que otro programa o noticiero hablaban del Museo de Memoria y Tolerancia. La idea era realizar un espacio en el que se mostraran los actos de genocidio y nulo respeto religioso, gubernamental, étnico, etc. El proyecto surgió de la mano de una asociación civil, llamada “ Memoria y Tolerancia, A.C.” (1999). En los informes, muchos nos sorprendíamos con la inversión realizada por muchas familias, en su mayoría judías. Mucho, mucho dinero que hasta consiguieron un vagón que transportaba personas a campos de concentración; esta es una de las atracciones principales.
El edificio está casi en frente del hemiciclo a Benito Juárez, a lado de Relaciones Exteriores, y el Tribunal, a ese conjunto se la llama Plaza Juárez, y está sobre la avenida con nombre de aquel liberal decimonónico, la cual está en el maravilloso, viejito y ecléctico Centro Histórico. El inmueble en su exterior, no es tan novedoso, y me puedo atrever a escribir que pasa desapercibido (los de Arditti + RDT Arquitectos, no se lucieron), pero el interior, ¡¡El interior, señoras y señores, es MA-RA-VI-LLO-SO!!
Bueno, museográfica, arquitectónica, y plásticamente hablando. Mejor vamos y nos ponemos a debatir sobre el contenido, que si los judíos, que si los nazis, que si los pinches gringos, que si los pobrecitos indocumentados, y así.
Se necesita de un estómago fuerte para ver imágenes y videos (les advierto).
Recursos museográficos.
Un buen lugar para documentarse
Hacen una apología Explican la religión judía, desde sus fiestas, su vestimenta, como surge el nazismo, eugenesia nazi (*-*), como daban RIP a los judíos, homosexuales y disidentes del Nacional Socialismo. Todo esto acompañado de videos, fotografías, escenarios, instrumentos, indumentaria, citas, audio, muchos, muchos recursos… Ahí está el mega varo del mundo mundial, bueno, no es para tanto.
Ya una vez que terminas odiando a los nazis, empiezas a odiar a los de Ruanda, Yugoslavia, Croacia, Guatemala, bueeeh, a sus gobiernos autoritarios. Después, nos vamos al mundo de la tolerancia, de Gandhi, de las marchas a favor de los Derechos Humanos, de los activistas, hasta de Jimi Hendrix. Entonces, el Museo esta divido en 2 y para pasar “al otro lado” tienes que ver esta hermosa vista: [Dos de mis edificios favoritos, La Torre Latinoamericana (Arq. Augusto Álvarez) y la Torre Tlatelolco SRE (los Legorreta, padre e hijo)]
El recorrido es largo, largo, así como el eterno holocausto, ok, no #malchiste. Tomen sus precauciones, coman, y después pueden ir otra vez a comer al Meridiem, o a la Finca..., bueno, ahí al #coffeetime, (ambos están a lado, en dirección a Eje Central).
¡Gracias por leer!
Ah, sí, la entrada cuesta $55, $45 para estudiantes.
Disfrútenlo.
Besos de arándano.
Besos de vodka.
Besos de Cosmopolitan, pa' más rápido.





1 comentarios:
Me gusto tu post! Me dieron ganas de ir algún día pasare por ese museo! :) Gracias por compartir tu opinión, me fue valiosa para enterarme de ese museo, paso regularmente por allí pero no sabia que existía.
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